El insospechado regreso del vinilo 2

Texto: José Carlos Peña | Fotos: Archivo | 18 julio, 2019 Source: https://www.mondosonoro.com/blog-musica/el-insospechado-regreso-del-vinilo-2/

Tras analizar el auge del vinilo en un artículo especial, en esta segunda entrega ponemos el foco en los sellos y la parte más técnica de un revival que genera más entusiasmo que escepticismo. El vinilo ya es más que una moda efímera.


Como muestran las estadísticas del año pasado, el resucitado formato se ha consolidado. Según cifras de Nielsen, en 2018 se vendieron en Estados Unidos casi 17 millones, un 14,6 por ciento por encima del año anterior. Es el decimotercer ejercicio consecutivo en el que crece en un país donde suma ya un doce por ciento de las ventas físicas. Desde 2009, cuando apenas se vendieron 900.000 unidades, la curva ha crecido en vertical, en especial a partir del año 2013. En Reino Unido, otro mercado de referencia, suma ya un veinte por ciento de las ventas físicas, aunque su comportamiento en el 2018, con un crecimiento del 1,6%, ha sido más discreto de lo esperado.

Las previsiones globales a cinco años siguen siendo, no obstante, optimistas. Para una multinacional como Universal Music, el vinilo ya supone nada menos que una cuarta parte de su facturación, dato muy elocuente sobre la creciente pujanza del formato. “Como un fenómeno que empezó siendo anecdótico, daba la impresión de que se trataba de una moda pasajera que se iría como llegó, pero se ha ido afianzando año tras año”, nos explica Gabriel Domínguez, Director comercial de la empresa en España. “Su importancia no es ninguna exageración, es algo que ha venido para quedarse por unos cuantos años y que nos está permitiendo compensar, en gran parte, la pérdida de ventas que se produce por el incesante declive del CD. Lo demuestra el hecho de que en los centros más importantes de El Corte Inglés o FNAC su espacio representa ya aproximadamente el cincuenta por ciento, o más en algunos casos, del total de metros cuadrados de los departamentos de música”. Con más de ochocientas referencias publicadas sólo en 2018, Universal ha apostado sin titubeos por esta expansión analógica en la era digital. “Posiblemente, somos los que más títulos editamos”, asegura el ejecutivo.

Mark Kitcatt, director de la distribuidora Popstock!, corrobora esta visión optimista. “Cada vez se vende más vinilo, y más tiendas se apuntan a tener LPs. Quedan pocas que sólo tengan CDs y no vinilo. Algún hipermercado. Y tenemos grupos que venden tanto o mas LPs que CDs. Supongo que a veces se exagera un poco su crecimiento. Pero no es tanto que se exagere, es más que la gente entiende una cosa a medias, y se afirman cosas que no son verdad”.

Menos ruidoso

Insistimos de nuevo, por si no quedó claro en la parte anterior de este especial: el LP, en esta improbable segunda edad de oro, está a distancia sideral de ser el formato de masas que fue desde los años cincuenta hasta los primeros noventa, cuando la fiebre del entonces moderno y muy publicitado Compact Disc lo desplazó a la irrelevancia comercial en una estrategia promovida por la propia industria. Se trataba, entonces, de volver a vender a precio de oro el catálogo de referencias de los sellos, con un formato supuestamente indestructible, moderno y de sonido “perfecto”. Tras más de una década en que la discutible estrategia funcionó a pleno rendimiento, el mp3 y la pérdida de prestigio del CD como formato se volverían en contra de una industria que, desde su hundimiento, no ha conseguido reaccionar del todo. Pero ésa es otra historia.

Fernando Delgado, Director de PIAS Iberoamérica, sostiene que el resurgimiento del vinilo ha sido “menos ruidoso de lo que muchas veces indican los medios. Lo más destacable es que se ha convertido en la muestra del mantenimiento del formato físico, como una prolongación de la experiencia de escucha. No salva los números, pero hay ocasiones en que las tiendas demandan más unidades durante más tiempo”. El ejecutivo pone como ejemplo la prolongada vida del último LP de Father John Misty. No obstante, subraya que el vinilo, en su excelente momento actual, está lejos de compensar la caída de las ventas físicas, arrastrada desde hace años y años. “Lo llamativo es que se haya mantenido e incluso aumentado en algunos títulos y catálogos, pero sigue siendo un formato de consumidor-nicho o comprador selectivo. No es masivo, no es popular”.

La visión de Gustavo Kisinovsky, hombre de PIAS en Argentina y responsable de Ultrapop Records, está oscurecida por el inasumible precio de los discos en aquel país y el desplome de las ventas globales: “El vinilo ha vuelto como objeto de merchandising de lujo para gente con buen poder adquisitivo y fans. Si se quiere agrandar la base de consumidores, hace falta que bajen los precios de los discos y los reproductores, hacer la experiencia accesible a todo el mundo, y que no sea sólo un chiste de chicos pijos, periodistas y melómanos. Lamentablemente, el cierre de fábricas y tiendas no parece indicar que vaya a ser así. Ojalá esté equivocado, pero todo indica que los costes de fabricación van a ser más altos”. En efecto, no parece una tendencia esperanzadora que se editen novedades a 27,99 euros o incluso más. Para Delgado, no obstante, tiene una explicación: “El precio lo marca el formato. Habría que hacer públicos los costes de un doble LP de 180 gramos con carpetas duras, desplegable de letras y un precioso retractilado, para que la gente se diera cuenta de que es un precio acorde con lo que queremos. Siempre me ha hecho mucha gracia la constante discusión sobre el precio de los discos, cuando nadie cuestiona los ciento veinte euros que cuestan unas zapatillas Air Max”.

A este respecto, Domínguez añade que “evidentemente el precio influye en la decisión de compra. Universal está haciendo un gran esfuerzo para ajustar al máximo sus márgenes, de forma que sus vinilos estén al alcance de la mayoría de los aficionados. Es más que posible que los precios puedan bajar, pero serán ligeros ajustes, nunca grandes diferencias respecto a los precios actuales, ya que tanto las materias primas utilizadas como las tiradas limitadas y el reducido número de fábricas que disponen de la maquinaría necesaria para producirlo, hacen muy complicado reducir costes”. En esta misma idea abunda Kitcatt: “Es un formato caro por naturaleza. Todos los atajos que se hacen para bajar el coste tienden a mitigar la calidad del objeto y cómo suena. No creo que bajen los precios mucho, a no ser que pase a ser algo que la gente hace para perder dinero. Supongo que siempre habrá cerveceros que los regalen”.

Buenas ediciones

Hay algo unánime: sellos y distribuidoras han respondido al renacimiento con una vigorosa política de ediciones y reediciones, hasta el punto de que ya son minoría los discos que no se publican en analógico. De las grandes distribuidoras a las multinacionales y los sellos más underground o minúsculos, todo el mundo se ha subido al carro. Fernando Velasco, de la tienda madrileña Bajo el Volcán, ha sido testigo en primera línea de esta sorprendente evolución. “Hace unos pocos años se editaba mucho menos. Muy poco. Ahora sale todo. Se está reeditando muy bien. Soy partidario siempre del original, pero las ediciones que sacan Rhino (Warner), Universal con Back to Black, Music on Vinyl, que es independiente, o Sony con Legacy, en general son muy buenas. Los discos suenan muy bien. Cada grande ha sacado su propio subsello dedicado al formato”. En efecto, las multinacionales han potenciado sus propias marcas diferenciadas, reeditando fondo de catálogo y novedades, y, además, apostando por precios contenidos, en general: además de las mencionadas, The Sound of Vinyl (Universal) y We Are Vinyl (Sony). Junto a ellas, sellos del prestigio de Sub Pop, 4AD, Merge o Domino lanzan prácticamente todas sus novedades importantes, además de suculentas reediciones.

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